Estos son los 10 errores básicos que pondrán en riesgo el éxito de tu presentación.

 
Ahora puedes evitarlos y conseguir que tu audiencia se entusiasme con tus apariciones: 

 

1. No prepararse mental y emocionalmente antes de entrar en la sala: hablar en público es uno de los miedos más comunes entre los seres humanos. Nuestra mente lo interpreta como una gran “amenaza” e intenta por todos los medios evitar que lo hagamos. Por eso mantenemos un diálogo interno con nosotros mismos (si, esa voz que te habla) recordándonos todo lo que “puede ir mal”. Si no nos entrenamos en “amaestrar” a esa voz saldremos a la sala en un estado emocional débil y mentalmente descentrados.

2. No ensayar suficientemente la presentación: por mucha experiencia que acumules, el comunicador profesional ensaya una y otra vez sus apariciones en público. Cuanto más natural te parece la persona hablando, más ensayado está su discurso. Hazlo en voz alta y si puede ser delante de un espejo para observar tu lenguaje no verbal. Los estudios realizados entre diversos profesionales aseguran que no llegaremos al grado de “maestro” en una habilidad a menos que acumulemos 10,000 horas de entrenamiento.

 
3. Decir nada más entrar: “me tenéis que perdonar, pero estoy muy nervioso”: te parecerá exagerado pero he asistido a muchas presentaciones donde el comienzo era así, tal cual. Yo me pregunto realmente, ¿cuál es el objetivo de decir esto? ¿dar pena, hacerte con la compasión del público, rogar que te perdonen por las equivocaciones que vas a cometer? Todos tenemos un cierto nivel de nervios cuando hablamos en público!!!!! Lo contrario sería pecar de inconsciente. Pero el público sabe ver si por detrás de eso nervios existe un buen profesional en su campo. Piénsalo sólo un momento, ¿qué sensación te causaría un cirujano que al entrar en el quirófano donde te van a operar te dijera eso? En el fondo es la misma reacción inmediata que puede tener el público al oír esa frase. 

 

4. Centrar tus preocupaciones más en ti que en los asistentes: realmente y al hilo del punto 3, lo importante aquí no es cómo te sientas tu, es cómo se sienten los asistentes a tu charla. Y tu misión es hacer que se sientan bien. Esa debe ser tu preocupación real. Para que se encuentren motivados y con energía has de conocer las estrategias para mantenerles activados durante el tiempo que dure tu intervención. Cuanto mayor sea su interés, más aprenderán y recordarán mejor tanto tu intervención como los mensajes principales que deseas transmitirles.

  ASIMPEA - Oradora
 
5. No conectar con la mirada: muchas veces no necesitamos hablar para comunicarnos con los demás. Al conectar con el público a través de la mirada les está diciendo que les ves, que estás pendiente de ellos, que son importantes para ti.
 

6. Hablar a la audiencia en vez de mantener una conversación con ella: más que dar un discurso, la mayoría de las charlas o intervenciones tienen un objetivo didáctico. Es decir, deseamos enseñar algo nuevo a los asistentes. Para ello, necesitamos que participen, que se involucren que aporten sus puntos de vista o sus experiencias sobre el tema. Por ello, más que dirigirte a una audiencia has de establecer una conversación con ella. ¿Cómo? A través de preguntas de involucración y de la utilización de la técnicas de “lenguaje de sugestión” que facilitarán la participación del público.

7. Abrumar a la audiencia con información: tu objetivo debería ser emocionarles y entusiasmarles con ella. En ocasiones deseamos ofrecer a los asistentes una visión tan completa del tema del que hablamos que conseguimos bloquearles y facilitar que se desconecten de lo que estamos diciendo. Hoy en día se sabe a través de la Neurociencia que sólo aprendemos aquello que nos emociona, lo que nos llega. Cuando un conferenciante nos llena de datos y más datos, cuando nos lee un “completísimo” power point lo único que consigue es aburrirnos. Al cerebro le gusta que le cuenten historias que mantengan su interés hasta el final, le gustan los ejemplos, los cuentos y las metáforas. Utilizar estos recursos despertará su curiosidad y facilitará que conectes rápidamente con su lado más emocional.

8. Permitir que haga calor en la sala: a veces los pequeños detalles tienen un efecto determinante en el éxito de una charla o curso. Sin lugar a dudas el mantener una temperatura alta en la sala provocará la somnolencia de los asistentes. Su energía disminuirá, sus ganas de participar descenderá y su interés desaparecerá. Un ambiente mas bien “fresquito” (unos 21 grados) contribuirá a que se mantengan activos e interesados.

9. No gestionar la energía de la sala: está comprobado que cada 20 minutos el cerebro tiene lo que llaman un “downshift”, un bajón en su atención. Estar atento supone un esfuerzo para nuestra mente y por ello consume mucha energía. Para evitar que ese cansancio momentáneo desconecte a tu audiencia de ti, has de conocer y aplicar distintas técnicas de activación que te ayudarán a mantener la energía de la sala alta a lo largo de toda tu intervención. Muchas de estas técnicas implican involucrar al cuerpo haciendo que cambie de posición o que se active de alguna forma.

10. No ser auténtico: quizás unas de las mayores dificultades de hablar en público está en el hecho de que ello supone ganar visibilidad y exponernos abiertamente a las críticas de quien nos escucha. Tememos que nos juzguen, que se den cuenta de nuestros “defectos” y para protegernos intentamos ser “perfectos”, lo que impide que seamos auténticos. La realidad es que el público quiere saber quienes somos, con nuestras virtudes y defectos porque estos últimos nos hacen humanos y por tanto nos acercan a los asistentes. Cuando somos fieles a nosotros mismos, el mensaje se hace creíble y se genera un mayor impacto en la audiencia. Pero para poder “desnudarse” frente a un público y ser auténticos tenemos que estar “trabajados interiormente” y saber gestionar nuestras emociones pase lo que pase.
Para ser un Comunicador de Elite empieza por entrenarte para no caer en estos comportamientos. Simplemente, centrándote en estos 10 puntos habrás dado un paso de gigante en la manera de comunicar. Tu mensaje llegará con mucha más fuerza a tu audiencia, crecerá tu capacidad para inspirar a tu público y contribuirás a que realicen cambios positivos en sus vidas.

 
¡Espero que estos puntos te sirvan de ayuda!
Isabel Sousa
Universidad de la Felicidad
 
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Isabel Sousa es CEO – Directora Universidad de la Felicidad.
 
Coach Personal y Ejecutivo y Experta en Inteligencia Emocional, Programación Neurolingüística, Experta en Neurociencia y Técnicas de Relajación.
Socia de ASIMPEA
 

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